sábado, 14 de abril de 2012

Pulau Tioman

Bienvenidos al paraíso!! Llegamos con todos los domingueros de Singapur a esta isla de la que habíamos leído maravillas. Al ir a coger el barco ya pensamos que nos tocaba dormir en la playa por la cantidad de gente que estaba yendo para el mismo sitio. Además, como siempre pasa, llegamos de noche, y en fin de semana, lo que hace más dura la tarea de buscar un alojamiento. Al llegar allí nos tuvimos que ir directamente a la playa más alejada de la civilización. ya que el resto estaba lleno. Lo malo es que la única forma de llegar era cogiendo un 4x4 que costaba una pasta. El camino mereció la pena porque atravesaba la jungla, fuimos viendo luciérnagas y palmeras tan grandes que daban miedo, cada hoja podía medir tranquilamente 4 metros. Al llegar allí peleas por encontrar una habitación decente porque estaba todo lleno. Al dar un paseo por la playa de noche vimos unos murciélagos de más de medio metro, no sabéis cómo impresionan.

Es una pitón. Esa era su casita.
Al final fue una suerte llegar a esa parte de la isla, que probablemente de otra manera no hubiéramos conocido, porque por la mañana nos encontramos en una playa de unos 3 km con aproximadamente 50 personas alojadas en toda esa parte de la isla. Cuando los singapurenses se fueron llegamos a ser los únicos dándonos un baño o un paseo. El agua era cristalina y me encontré (Patri) unas conchas como esas de las películas o las que tienen las abuelas en sus casas de algún regalo. Fue mágico, aunque no me las llevé por moral...

Esta es la parte de la isla a la que van a desovar las tortugas y por ese motivo no había casi construcciones. Intentamos verlas, pero no hubo tanta suerte.

Uno de los días nos metimos por la zona central de la isla en busca de una cascada en medio de la selva. Para contarlo: miedo a perdernos con varios amagos de hacerse realidad, calor, serpientes salvajes, y un ruido increíble. No sabíamos dónde nos estábamos metiendo con nuestras chanclas... las cascadas ya no impresionaban después del camino.

Por todas partes te los ibas encontrando. En serio.
Cambiamos de playa porque a pesar de ser una maravilla, no se podía hacer snorkel, así que fuimos al otro lado de la isla para intentar ver pececitos. Y los vimos!! La playa no era para nada tan bonita como la otra pero encontramos un bungalow muy barato y estuvimos viendo corales y miles de peces fluorescentes. Augus hasta vio una raya... Había lagartos gigantes, serpientes en los árboles y monos que nos robaban descaradamente la comida que dejábamos fuera, llenando todo de basura. Comimos roti de sardinas (una especie de tortita salada súper rica) y conocimos a una pareja de brasileños y a un español con los que probablemente vayamos a Birmania el 25.

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