San Diego.
Una de las fronteras mas míticas del mundo donde los sueños se rompen o continuan un poco más a discrepción de un gobierno que decide por tu futuro.
Tuvimos la ocasión de ver como un policía de origen hispano realizaba el tercer grado a una mujer casi abuela que no podia justificar el porque de estar en ese mostrador de frontera.
Nosotros tras una cola de una hora no tuvímos problema, unas cuantas preguntas, confirmar que teníamos tarjeta de crédito y nos sellaron tres meses de visa para poder entrar y salir del país durante ese tiempo. La señora no paso!
Unos cuantos molls para empezar el consumismo y rápido fuímos a alquilar un coche para empezar nuestro road trip por California.
No tenemos mapa, ni destino. Momentos de incertudumbre y nerviosismo que te hacen sentir vivo. La verdad que hacemos muy buen equipo en esos momentos. Salen a relucir nuestros deseos e ilusiones ante un país por descubrir, discutimos que quiere ver cada uno, cuanto dinero tenemos, cuanto tiempo...
Finalamente calculamos que la distancia hasta San Francisco son unas 8 horas y empezamos a conducir con la idea de parar en Los Angelés primero cuando vemos un cartel a Las Vegas que nos llama poderosamente la atención y nos hace cambiar de destino bruscamente.
5 horas de viaje de San diego a Las vegas es justo lo que necesitabamos para gastar el dia conduciendo, ver paisajes y llegar lo más lejos posible antes de descansar.
El desierto de mojave, el Valle de la muerte, gran cañon y un jugar un torneo de poker eran nuestro objetivo para las siguientes 48horas.
Las Vegas, ciudad de mentira para mentirosos.
Te crean una necesidad, ya que el concepto que evoca la ciudad es tan poderoso como una marca donde sabés antes de llegar lo que debes hacer y consumir.
Controlan tu tiempo, estimulan tus sentidos obteniendo una sensación de falsa libertad.
¿Donde mejor vas a estar en medio del desierto que dentro de un casino? donde te dejan fumar, hay lucecitas y la gente se cree que te puedes hacer rico.
El concepto esta claro, los mejores 150 dolares perdidos de nuestra vida en un torneo de poker.
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