domingo, 5 de febrero de 2012


BANGKOK


Es una ciudada demasiado caótica, demasiado incomprensible para nosotros. Tratábamos de andar porque los autobuses nadie sabe dónde paran, dónde llevan. Demasiado grande, ni aún estando todo el día andando conseguiámos ver un barrio. Taxi-barco, lo mejor!!!!


Todo el mundo come en la calle, olores, oleres, no se sabe de qué pero fuertes.
Comen a todas horas, aunque platos bien pequeños. Ricos, bueno, depende de qué, la mayoría ni nos atrevemos a probarlos.
Viva el Pad Thai.







Sí, son golosinas. Super monas, no? Eso sí, nos las he probado. Ya llegará...

Los techos... Estuvimos durmiendo en girilandia, un sitio llamado Kao Shan Road. Era el Benidorm tailandés, sorprendente. Aún así, era mucho más bonito. Los colores, las luces y los ventiladores. Lo único caro allí era el alcohol, habitación 5 euros (eso sí, agua fría, baño fuera de la habitación, aunque os recuerdo que estamos a 30 graditos). Pájaros y mosquitos, esto es El Trópico.
Religión. Aún no la hemos sentido. Parece una fachada. Botinera. Recaudar, algún rito y muchos templos. La gente de Bangkok no es tan amable ni tan pura como dicen. Un % elevado de los hombres son monjes y todos-todas deben pasar por un retiro en su juventud, aunque no es obligatorio. El budismo es una cosa y la religión que vemos aquí es otra. Encontramos a los monjes comprando móviles y ordenadores en los centros comerciales, más caros de los que llevamos nosotros. Mucho apego al materialismo. Parece que tenemos que alejarnos de esta ciudad para descubrir un poco de espíritu...


Con Susana y Aitor la mejor experiencia de Bangkok. Juntos nos fuimos a pasar el día a un campamento de refugiados frente al parlamento. Eran de Camboya , Laos y Birmania y estaban en plan 15-M porque no conseguían la nacionalidad. El día anterior nos ofrecieron toda su hospitalidad y sonrisas sin esperar nada a cambio y como recompensa volvimos al día siguiente para jugar con los niños. Es increíble como te puedes entender sin una sola palabra, (la mímica de Susana ayudó) se veía que ansiaban esa libertad que tuvieron durante 2 horas. A los niños se les educa muy pronto en el trabajo, no en el juego, ya que al tener una vida tan dura deben aprender muy rápido a vivir.



AYUTTHAYA



Conseguimos salir de Bangkok tras varios días mirando en internet sin éxito alguno. Nos plantamos un día de diluvio universal en la estación de tren y fué un viaje de 2 horas precioso. Por fin vemos tailandeses.



Nos dirigimos a Ayutthaya, un pueblo que era la antigua capital de Tailandia, hasta que llegaron los Birmanos intentando invadirles y el reino tuvo que dirigirse hacia el sur, lo que ahora es Bangkok. Está lleno de templos antiquísimos que no os puedo enseñar porque no tenía bateria en la cámara (ups...) pero imaginadlos. Eran muy bonitos.                                                                                                               



Esta ciudad se vió totalmente inundada hace poco más de 2 meses y aún se ven las marcas del agua. Este coche no se había movido desde entonces.






Síííííííííí!!!!! Elefantitos!!! Era una reserva, les cuidaban de los malignos que les hacían cargar demasiado peso. Y qué grandes son!!






CHIANG MAI




Después de once horas de autobús giri para recorrer 520 km por fin llegamos a Chiang Mai. Vimos la selva desde el cristal, paredes de liana y centenares de mosquitos en cada parada. Difícil dormir.




Hemos llegado a esta ciudad y nos hemos sentido tranquilos. Tan tranquilos que no hemos hecho nada en 5 días. Hemos encontrado una pareja de Pamplona, majetes  majetes y nos hemos dedicado a dormir, comer enormes peces y beber cerveza Chang, así que tampoco tenemos muchas fotos para enseñaros.

Hay graffitis y pegatinas por la ciudad, bastante europeo todo, aunque claro, aquí no hay malaria. Cada cosa tiene su ventaja. Noches en el night market, música en vivo y a disfrutar.

Con ganas ya de ir a Laos y comprando ropa de manga larga para los mosquitos, que allí sí que hay malaria. Profilaxis mala, mucho repelente y evitar el ataredecer...















CHIANG RAI





Poca cosa, pero camino necesario para llegar a Laos. Ciudad del triángulo del oro, cruce de fronteras por dónde corre todo el opio que llega luego al resto del mundo. Aparte de eso, conseguimos por fin la foto dorada, ya os llevaremos alguna para el aperitivo.







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