Huay Xai
Tras unas cuantas horas de autobús llegamos a la frontera con Laos desde dónde podremos cruzar y hacer nuestro visado. Cogemos una lancha que nos cruza al otro lado del Mekong y tras el papeleo correspondiente nos encontramos en un mundo distinto. Se nota desde el principio que a pasar de estar a pocos metros aquí las reglas no son las mismas. Vemos una araña negra y amarilla como la palma de nuestra mano y nos dan un enorme fajo de billetes por 50 euros. Tardamos en acostumbrarnos a tantos ceros pero por primera vez en una vida somos multimillonarios (1 euro = 10.000 kips).
Luang Prabang
| Whisky Lao. Para vigor y fiereza... |
Sensaciones contrapuestas. Ver a la distancia gente que te gustaría conocer y no poder alcanzarles.
Vas en un barco enjaulado viendo un zoo maravilloso. Sales de la celda y te sientes enjaulado.
En el barco de dos días por el Mekong encontramos el verdaderos Laos que queríamos conocer, pueblos increibles, niños bañándose en el río, animales salvajes y naturaleza nunca vistos.
| Cataratas maravillosas. Nos sentíamos en Lost. |
Al salir del barco nos ibamos topando con la cruda realidad del país.
Nos han montado un parque de atracciones deficitario para que la élite del pais adquiera su 4x4,
dos ciudades o tres para el turista. el resto inaccesible.
Tras unos días en Vientiane viendo una minoría que vivía de puta madre con el comunismo y no queriendo volver a jugarnos el pellejo en carreteras sucias y tortuosas, con unas 14 horas de viaje (cada año muere algún turista) decidimos salir del país cruzando por Tailandia para llegar a Camboya. Y aquí seguimos nuestro viaje...
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